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La lucha estudiantil es una de las principales líneas de confrontación social que en nuestros días oponen al conjunto de la sociedad civil contra la patronal y sus títeres políticos. En un contexto en el que el movimiento obrero busca reconstituirse en estructuras y luchas de unidad que superen el pactismo imperante del sindicalismo oficial, el estudiantado, por su carácter variable, tiene la capacidad de organizarse en torno a modelos claramente rupturistas. Es de esta posibilidad de la que nace nuestra apuesta por la creación de un sindicalismo estudiantil afianzado y resistente, que busque en la solidaridad su mejor arma y que se integre como núcleo duro en el conjunto del movimiento estudiantil. La función de radicalidad estudiantil ha quedado en Aragón desde hace mucho tiempo vacía y es este hueco el que con nuestra organización pretendemos cubrir. Así nace el Sindicato d’Estudiants Independentistas y Revolucionarias d’Aragón, sin objetivos imposibles sino desde la perspectiva realista de un afianzamiento paulatino como mejor método para la lucha estudiantil en todos los frentes.

Sindicalismo estudiantil
Hablar de sindicalismo estudiantil no es tan solo una licencia lingüística, desde SEIRA estamos convencidas de que es posible la constitución de una organización sindical que atienda las necesidades de los y las estudiantes; y que a la vez sea capaz de coordinar un movimiento continuado de enfrentamiento contra los poderes que dominan la educación aragonesa. Aunque existen diferencias insalvables, algunos de los principios del sindicalismo obrero necesitan ser aplicados a nuestra realidad como estudiantes. En cada centro, en cada instituto, facultad, campus o universidad hemos de organizarnos asambleariamente como forma para dar respuestas colectivas a los ataques que en el día a día sufrimos como estudiantes. Pero no podemos quedarnos en esa forma primaria de organización, hemos de crear una coordinación general que componga la unidad estudiantil para alcanzar objetivos más generales y ambiciosos. Ahí nace el sindicato, la red coordinativa de apoyo mutuo entre estudiantes y única estructura con capacidad para mantener un trabajo sostenido y de llevar la solidaridad de todo el estudiantado a cada conflicto que se produzca.
Frente a las formas de “colectivo estudiantil” o “asambleas estudiantiles” el sindicato supone un paso más allá. Supone la generación de mecanismos de coordinación y apoyo mutuo superiores, el enfoque concreto no solo para intervenir y movilizar al estudiantado ocasionalmente sino para continuar su acción, con mayor o menor intensidad, a lo largo del tiempo. Los colectivos sirven para intervenir y concienciar en un movimiento estudiantil que se presupone constituido. Las asambleas, por su parte, sirven para realizar objetivos concretos movilizatorios. El sindicato estudiantil, por su parte, tiene como objeto normalizar las reivindicaciones en todos los ámbitos educativos, prolongarlas en el tiempo y configurar una cultura de autodefensa y solidaridad de los estudiantes. El sindicato no tiene objetivos máximos, es un arma funcional que, simplemente, está al servicio de los y las estudiantes.

La perspectiva política
El sindicalismo estudiantil solo puede ser funcional si además se compone políticamente, es decir, si es capaz de regirse por determinados principios políticos. No es una organización estríctamente política pero no puede escapar a la ideologización que surge, necesariamente, en el mensaje que transmite. La misma existencia del sindicato es ya política puesto que presupone una cierta forma de comprender la lucha estudiantil. El movimiento obrero nunca ha tenido miedo de mostrarse políticamente y si lo ha hecho ha sido a causa de una victoria de la ideología burguesa. Así, aparecen algunas dificultades para el sindicalismo estudiantil:
Por un lado en torno a la cuestión revolucionaria puesto que no está claro si el sindicalismo puede ser realmente rupturista. En este sentido SEIRA comprende las limitaciones de la estructura sindical, que precisamente por ser una organización de apoyo y solidaridad, que busca objetivos concretos en su contexto, no puede pretender liderar ningún proceso revolucionario. Sin embargo el sindicalismo estudiantil sí cumple un papel en el seno del movimiento revolucionario, su objetivo es ideologizar a los estudiantes, incorporar la conciencia de clase y hacerlo conectar con el movimiento obrero. El estudiantado, como colectivo social, no es ningún sujeto revolucionario y menos puede serlo entonces su sindicato, pero con todo es posible contribuir al proceso de transformación radical organizando nuestro movimiento como el conflicto continuo que prende el espíritu revolucionario. El estudiantado, a través de su sindicato, puede aspirar a convertirse en una mecha que haga estallar el proceso revolucionario.
Por otro lado se enfrenta con la problemática de tener que escoger un apego a determinada linea estratégica. De no hacerlo las contradicciones en el seno del sindicato estudiantil acabarían por destruirlo o harían de su organización un monstruo inmanejable. En nuestro contexto esta problemática se presenta especialmente furibunda en torno a la cuestión nacional y cómo ésta ha de ser abordada en consonancia con la emancipación social. SEIRA se alinea con las perspectivas del independentismo revolucionario, compartiendo las tesis de que el pueblo aragonés es un sujeto soberano que ha de decidir por sí mismo todo lo que le compete; que la independencia es un arma táctica deseable para destruir el Estado español, verdadero sostén del capitalismo en nuestro entorno; que el reconocimiento de Aragón como nación y territorio diferenciado supone una necesidad de combate y socavamiento contra el fascismo (que es españolista) y las líneas ideológicas que lo sustentan. Sin embargo esto es tan solo un enfoque, la orientación del SEIRA es soberanista por principio e independentista por estrategia; pero eso no significa que todos los y las estudiantes sindicadas hayan de ser independentistas. Lo que aparentemente nace como una contradicción es una constante de diversidad en cualquier estructura sindical conocida: SEIRA, como cualquier sindicato, ha de ser abierto en sus planteamientos para conseguir que éstos no lastren los verdaderos objetivos de la organización.
Además existen multitud de “luchas laterales” que acaban determinando las acciones concretas del sindicalismo estudiantil. También son parte de las líneas de intervención del SEIRA la lucha contra el patriarcado en la educación, por una enseñanza feminista y de respeto a la diversidad sexual; lo son de hecho las luchas ecologistas y en defensa de la tierra; como también los sólidos principios del antifascismo; y los derechos de los animales.

La lucha estudiantil
Aunque es cierto que la actividad diaria del sindicalismo estudiantil es su defensa en cada centro de estudios, el modelo se queda corto debido a que los centros educativos no son escenarios, por lo general, de fuertes tensiones ni nichos de opresión continuada. Las formas de dominación jerárquica, que se han asentado con las diferentes leyes educativas, han normalizado un cierto tipo de enseñanza que en cierto modo suprime la conflictividad. De este modo, con objetivos concretos y centrados también nos referimos a llevar la lucha por una educación pública, gratuita, aragonesa y de calidad a los centros en el día a día. En realidad la actividad básica del sindicato pasa por concienciar en la necesidad existente de reformar profundamente el modelo educativo y del papel decisivo que el estudiantado ha de cumplir para conseguirlo. Queremos afianzar principios democráticos que hagan de la educación una institución donde todos contemos sin importar si somos estudiantes, profesorado o personal de mantenimiento. Nuestro objetivo ha de ser mantener esas reivindicaciones vivas en todo momento, consiguiendo que se asienten en el estudiantado como principal método para conseguir en un plazo considerable la educación que queremos.
Somos conscientes de que el movimiento estudiantil funciona por ciclos y por respuestas inesperadas. En nuestro entorno se ha caracterizado, en lo general, por configurarse como un movimiento de resistencia frente a medidas políticas que degradas, privatizan y elitizan la educación pública. Se ha perdido de perspectiva el objetivo de una educación no fundamentada en valores capitalistas sino en la formación integral de la persona y en la reciprocidad profesorado-alumnado. Por ello el sindicalismo estudiantil no solo debe ser férreo en la resistencia contra la ola privatizadora sino que además ha de poder ser capaz de proponer un modelo de educación alternativo que es el que pretende conseguir.
Nos damos cuenta, por tanto, que la lucha estudiantil no es una burbuja que se hincha y cuando explota solo le queda ser abandonada hasta el siguiente periodo movilizatorio. Muy al contrario, la lucha estudiantil que encarna el sindicato debe ser sostenida en el tiempo, como una carrera de larga distancia, donde solo la perseverancia puede hacernos triunfar. No se consigue nada con grandes y espontáneas tormentas; hay que abonar continuamente el camino para que cuando el estudiantado esté maduro seamos capaces de llevar a cabo movilizaciones exitosas y con resultados prácticos. Ésta es nuestra forma de comprender la lucha estudiantil.

En Aragón, a 11 de octubre de 2013.

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